Un chico de cabello castaño se encontraba en medio del callejon, pero andando de un lado a otro, con las manos en la espalda, vestido con una gabardina negra.
—¿Donde podrán estar todos? faltan solo diez minuotos para "la hora" y nadie ha aparecido.
—Tranquilo Moki-kun, estoy segura de que los demás están por llegar pronto- una chia de cabello rubio se adentraba en el callejón uniformada al igual que el otro.
—Jamás dejarás de decirme así ¿verdad Hana-chan?
—No, nunca -la chica rió y se dejó caer, quedando sentada con los pies cruzados.
—¿Qué haces?
—Me pongo comoda.
—¿No que estaban a punto de llegar?
—Haces demasiadas preguntas Moki-kun.
El chico se quedó pensando, y recordó que nunca era bueno poner en duda lo que Hana Ashida decía. De pronto dos sombras se escurrieron desde una pared del callejón.
—Buenas noches, Adrien-kun, Darrell-sama -dijo Hana, mas seria.
—Bueas, Hana-san, Modoki-san.
Ambas figuras se acercaron a la luz dejando ver a un hombre de ojos azules y cabello castaño amarrado en una coleta, y a otro de cabello mas oscuro y ojos verdes. Ambos con gabardinas negras.
—Valla, siempre juntos ¿no?
El de cabello castaño soltó una risa.
—Ya es hora ¿verdad? o al menos falta poco- dijo con un dejo de seriedad el de cabello negro.
—Aproximadamente tres minutos —contestó Modoki.
—¿Qué harán ustedes con sus susesores? —inquirió Hana con autentica curiosidad.
—Mi susesor ya sabe muchas cosas, lo ha hecho antes, no veo nesesario tener que encontrarme con el —dijo mas tranquilo quien respondía la nombre de Adrien.
—Mi antesesor no me enseñó nada sobre esto, creo que mi susesora se las arreglará sin saber nada también —bosiferó Modoki haciendo pucheros.
—Entonces, supongo que seré la unica que enseñará a mi susesora el oficio —exclamó con un grado de orgullo Hana —a menos que Darrell-sama tambíen valla a enseñar a su susesor. ¿Darrell-sama?
El sujeto de cabello castaño no contestó por un momento, en su lugar miró a la luna.
—¿Darrell-sama? —inquirió Modoki.
—No, no lo sé. Yo no se bien quién será mi susesor.
Todos en el callejón callaron, incluso el gato de cola anillada había dejado de ondearla.
—¿Darrell? —esta ves era Adrien quien preguntaba a su compañero.
—Dejaré que el destino elija quién será mi susesor, tal vez después de que lo sepa sabré que es una buena elección. Aun que... si me preguntaran un punto de vista mas personal, me gustaría que mi susesora fuera una chica que conocí hace mucho. Aldric Gillette.
Se guardó el silencio por un minuto más.
—Pero, Darrell-sama, tu eres el Viento del Norte, tu debes escojer el puesto mas importante en la organización —exclamó inquieta Hana desplasandose lentamente hacia él, pero Modoki la detuvo.
—Será lo que él decida —agregó bajando la mano, para despues caer de rodillas.
—¿Moki-kun? —inquirió Hana apoyando una mano sobre el hombro de su compañero antes de hacerle compañía recostada en el piso.
—Parece que ya es "la hora". La trasfución ha comenzado, no falta mucho para que nos alcanze a nosotros también, tal vez olvidemos algunas cosas de todo esto, pero me gustaría decirte a ti Adrien, que yo...
—Yo jamás olvidaría todo lo que me has dicho Darrell, jamás —abrazó con fuerza a su compañero, a su amigo, a su amante.
Pronto acompañaron en el suelo a sus compañeros, amigos del alma que habían estado junto a ellos los ultimos años, para perder por un minuto la conciencia, la trasfución no era algo tan facil de conllevar.
***
Yue se encontraba sentada a la sombra de un buen árbol, su cabello oscuro de un ligero tono azulado caía sobre sus hombros, mientras leía un buen libro. Estaba apunto de dormir, ensoñando con su libro de romance cuando una chica se paró frente a ella.
—Vignettes-san ¿verdad?.
el comentario de la chica hizo a Yue poner mas atencion a su entorno, y voltear a verla.
—Si.
—Me han hablado mucho de ti Vignettes-san, dicen que puedes ver espiritus.
—Así es... aun que no es algo de lo que me guste mucho hablar...
Una sonrisa sinica apareció en la cara de la chica.
—Tu... tu no me crees ¿verdad?
—¡Eres todo un fenomeno! —exclamó para luego estallar a carcajadas e irse.
Yue cerró su libro y lo metió a su maleta, ultimamente se había regado por toda la escuela el hecho de su extraño don y comentarios como ese llegaban seguido a sus oidos .
—Puede que tengan razon ¿Qué tan seguido pueder una persona ver espiritus?
Entonces se escuchó el timbre de la campana del instituto, que daba por terminada las clases. Al menos en su casa podría encontrar paz. Lo que Yue no sabía era que, ese día 15 de abril, cuando las sakuras ondeaban en el aire con la suave vrisa de primavera, sería el día en que menos encontraría una relativa paz.
Salió de la escuela al fin, rogando por no encontrar a ningun ser de otro mundo. Caminó tranquila unos pasos antes de percatarse de la presencia de una chica quien la miraba fijamente, de ojos grises y cabello oscuro recojido en una coleta alta, pero lo que mas destacaba de ella era su atuendo recubierto por una gabardina negra.
—Debes ser tu —dijo la chica acercandose a Yue.
—¿Yo? ¿Estás hablando conmigo?
—¡Claro que hablo contigo! ¿Si no con quien más?
—Bueno, pues... podría ser a cualquier otra perso...-pero Yue fue interrumpida por la chica, quien la había tomado de la muñeca dirigiendola a caminar.
—No tengo mucho tiempo para averiguar si eres tu o no, pero tengo una gran corazonada sobre esto, tienes que venir conmigo.
—Pe-Pero...
—Aproposito, no sé tu nombre ¿Como te llamas?
—Vignettes Yue —contestó a punto de tartamudear, todo esto era extraño para ella.
La chica volteó a verla con una extraña sonrisa retorcida pero en su mirada había desilución.
—¿Y tu como te llamas? —se paresuró a decir Yue, a quien ya le estaba calando el agarre tan fuerte de la chica.
—No debes decir tu verdadero nombre a un desconocido, así de facil, podría capturar tu alma. —contestó con seriedad, aun sin soltarla —Hum... pero tu puedes decirme Tsuabki Akane.
Yue guardó estos conocimientos porque sabía que le servirían, despues de todo nunca había sido una eceptica.
Pasaron unos minutos más, caminando en silencio y a paso rápido.
—Eh... Akane-san...
—Solo Tsubaki.
—Tsubaki-san.
—No, no, más informal.
—Tsubaki-chan.
—Así me gusta.
—¡Tsubaki-chan! —exclamó con fuerza.
—¿Eh? ¿Mande? —preguntó volteando.
—Mi muñeca —lo señaló con la mirada —¿Podrías soltarme?
—Ah si, eso —la soltó y en el acto comenzó a caminar mas despacio —lo siento.
Igual, ya no había mucho lugar a donde ir, Yue sentía la sensación de estar perdida por un momento, lo cual era probablemente la razon por la cual Tsubaki la había soltado, ya no había lugar a donde ir.
—¿Yue, te esperan en tu casa? —bueno, al menos eso comprobaba que tenía un poco de consideración.
—¿Por qué lo dices?
—Bueno, me gustaría saber si hay que pedir permiso para que me acompañes.
—¡¿A estas horas del camino piensas pedirle a mis padres permiso para acompañarte?!
Tsubaki solo se encojió de hombros.
—Bueno, no. No hay que pedir ningun permiso. No vivo con mis padres, ellos murieron cuando yo era bebé —era la primera vez que Yue hablaba con un dejo de tristeza.
—Lo siento —solo atinó a decir Tsubaki.
Esta vez Yue fue quien se encojió de hombros.
Caminaron un tramo del trallecto calladas, no es que a Yue le pesara mucho, despues de todo no los había conocido, no podía extrañarlos puesto que nadie extraña a un desconocido, además su niñez había sido mas llevadera gracias a "él".
—Y bien, ¿a donde vamos? —preguntó mas resignada y tranquila.
—Lo verás cuando lleguemos —respondió Tsubaki caminando con un poco mas de prisa.
Pero Yue ya no se sentía perdida, al contrarío, sabía muy bien en donde estaba y esa era la razón por la que Tsubaki estaba mas distanciada de ella, no es que caminara mas aprisa, si no que desde hacía tiempo, inconcientemente Yue había bajado la velocidad. Recordaba con detalles el callejon que empezaba a rodearlas, mas oscuro que los otros en muchos aspectos.
—¿Qué pasa Yue-chan? -Tsuabki volteó a verla por segunda vez en el camino, su cara ya estaba mas relajada e inspiraba confianza, pero confianza es lo que menos tenía Yue en esos momentos.
—Creo que sería mejor ir por otro lugar.
Su compañera sopesó las palabras en su cabeza por un momento, pero volteó y siguió caminando a lo largo del callejón, aun con mas fuerza.
—¿Qué pasa Yue, te dan miedo los fantasmas?
No era por nada, en serio.
Yue trató de seguirle el paso a Tsubaki quien ya iva muy adelantada para tratar de advertirle sobre aquel callejón, pero justo cuando estaba a punto de alcansarla y tomar una de sus mangas ella dió un brinquito para ponerse fuera de su alcanze.
Entonces era aproposito, pensó. Sí bien no podía alcanzarla al menos podría escucharla, le gritaría la verdad de ese callejón, aun de mala gana, si era nesesario.
Pero cuando Yue abrió la boca, quedó totalmente muda al ver la extraña figura que se formaba delante de ellas: Una figura oscura, purpura y con aspecto biscoso, sin duda un espiritu, y Tsubaki estaba a su merced.
—¡Tsubaki-chan cuidado! —consiguió gritar, pero al contrario de la reacción que ella esperaba Tsubaki paso su brazo por delante de ella y la empujo ligeramente hacia atrás.
—Apartate Yue —susurró antes de sacar un arco desde el interior de su gabardina.
Yue esperaba espectante a que sacara algo mas, sin embargo lo unico que Tsubaki pretendió hacer fue estirar la cuerda para que un hilo que hasta entonces era inexistente se hiciera visible, como una hiladura de plata refulgante, apuntando directo al centro del espiritu.
Soltó la cuerda y el hilo se convertió en una flecha destellante que, efectivamente, penetró en el centro de el espiritu. Este emitió un solo chillido antes de evaporarse en el aire y desaparecer por completo.
Tsubaki se apolló en una cerca de madera para tomar aliento, Yue rápidamente fue a su encuentro.
—Tsubaki-chan ¿Estás bien? —apoyó una mano en su hombro para ayudarla a sostenerse.
—Valla, si que era grande ¿no? —decía entre bocanadas de aire.
—¿Tu... Tu también pudiste verlo?
—¡Claro! Si no, ¿Cómo crees que le habría dado al blanco? —la voz de Tsubaki era burlona, ya se había repuesto por completo.
—Hablo en serio.
—Si, si lo vi, tal vez no tan bien como tu, lo que significa que... eres tu. —soltó una pequeña risa —Viento del Norte tenía una exelente vista, no puedo dudar que seas tu.
—¿A que te refieres con todo eso?
—Bueno, verás, lo que vimos, ese espiritu ¿Como era?
—¡Pero acabas de decir que tu también lo viste! —Yue estaba totalmente confundida.
Pero la aludida no contesto y se dedicó a mirarla fijamente.
—Bueno —concedió Yue—, era grande y biscoso, lama recorría todo su cuerpo y tenía un tono purpura, realmente asqueroso —sacudió levemente la cabeza con el recuerdo que se formada en ella del espiritu.
—¿Lo ves? eh ahí la diferencia. Yo solo podía ver humo y una ligera luz que me marcaba el centro, nada mas, sabía que había algo ahí por que lo sentía. Para mi, persivir es mi vista —hizo una pausa y miró al cielo —Es momento de seguir.
Tsubaki se escuchaba realmente entusiasmada y energetica, pero Yue, por el contrario, se enoncraba incomoda de seguir, a pesar de que había encontrado a alguien que compartía su don además de, "él".
—No te preocupes, era el unico de por aquí. —la animó Tsubaki.
—¿Como lo sabes? —aun no confiaba del todo en ese callejón.
—Lo sé.
Pero Yue aun no se disponía a caminar.
—Estoy segura que no has pasado por aquí despues de encontrarse con ese espiritu.
Yue negó con la cabeza, Tsubaki hechó una carcajada.
—¿Como puedes estár tan segura?
—Por que si, Ya no siento nada a unos veinte metros de aquí.
—¿Es decir que lo habías sentido a él... a esa cosa?
Tsubaki soltó otra carcajada.
Pero era cierto, ningun otro espiritu aparecío en el callejón, y pronto se encontraron fuera de el, en calles mas abiertas e Iluminadas. Muchas de las fachadas, a lo largo del trallecto comenzaron a cambiar a un aspecto mas tradicional, hasta llegar a un barrio donde la mano occidental no había tocado.
—¿Ya llegamos? —preguntó Yue inquieta.
—No, pero estamos cerca.
La ojigris misteriosa no pareció hablar en mucho tiempo, pero entreabrió la boca varias veces en el camino. Por fin Yue se decidiría a preguntar.
—Si estamos tan cerca, creo que ya podrías decirme que hacemos aquí.
—Si, yo también lo creo, a estas alturas ya no podrás uir.
Los vellos en la nuca de Yue se erizaron y un escalofrío recorrió su espalda.
—Solo bromeaba, solo bromeaba —dijo sacudiendo su cabeza y ambas manos —voy a sonar seria por un momento, pero la verdad es que no es tan importante como parece.
Yue la escuchó con atención.
—Es probable que no lo sepas, pero ahora formas parte de una organización que existe desde hace mucho. No hay mucho que pueda decirte mejor que "ella".
—¿Ella?
—Con la persona que vamos.
—Pero... ¿Como pasó? ¿Como es que llegué a formar parte de esa "organización"?
Tsubaki se volvió a verla por tercera vez, pero esta vez su cara no expresaba ninguna emoción como antes, solo seriedad.
—Puedes recordarlo, hace dos semanas, seguramente estabas en tu casa a esa hora.
Yue hizo memoria pero no pudo recordar qe día era hace dos semanas.
—Jueves priemro de abril. Vamos Yue, dime que pudes recordarlo —animo Tsubaki quien ya se había volteado por completo y apollaba ambas palmas en los hombros de Yue.
—Hace dos semanas... —repitió para si misma.
Entonces lo recordó ¿Como había podido olvidarlo? pues por que probablemente pensó que era una pesadilla.
Esa noche había saltado de la cama con un supuesto dolor de cabeza que al tiempo se vovió intolerable y la hizo caer al suelo perdiendo la conciencia. En ese momento, cuando creyó haber tenido la pesadilla, en realidad estaba viviendo algo importante. Su cerebro se conecto con el de otras personas, varios nombres y conocimientos pasaron de una mente a otra pero no pudo retener nada en ese momento. Diferentes situaciones y recuerdos ajenos pasaban por su cabeza como propios, incluso uno que otro sentimiento se había filtrado al interior de su mente dejandola totalmente perpleja.
Quedó tendida en el piso en vista de no poderse levantar, entonces pensó que había sido una pesadilla.
—Como pude olvidarlo... —susurró perdida en sus pensamiento para luego voltear a ver a Tsubaki —¿A ti tambien te pasó eso...?
—La trasfucion es uno de los elementos mas importantes en esta organización. Me alegra que lo hayas recordado —suspiró aliviada —Bien, podemos continuar.
—No quiero ir a ninguna parte hasta que alguien me explique que está pasando.
—Si no llegamos hasta donde tenemos que ir nadie va a explicarte nada.
Yue lo pensó por un momento. ciertamente ponerse en esa posición no le dejaba muchas opciones. Tendría que seguir a Tsubaki y luego tomar una decición conforme a la situación. Cuando al fin Tsubaki reanudó la marcha yue la siguió sin protestar.
No habían caminado ni tres minutos cuando ya se encontraban a la puerta de una de esas casas con fachada tradicional. Yue pudo sentir la presencia de varios espiritus en alguna parte de la casa, mas sugerentemente en el patio, y lo mas probable era que su compañera ya los había sentido.
Tsubaki toco un par de veces a la puerta antes de que esta se abriera sola e hiciera estremeser denuevo a Yue.
Entonces descubrió que no solo era la fachada, sino también su interior el que estaba diseñado de la misma forma tradicional. Puertas corredisas y estructuras en tela por todas partes, lo que le hacía recordar una casa en particular.
—Pasa —se escuchó una melodiosa voz que provenía de una de las puertas corredizas frente a la cual Tsubaki se había parado.
Al abrir la puerta se encntraron con una habitación espaciosa, decorada al mero estilo tradicional, con un toque exotico que daba la ilución de entrar en un templo viejo, de esos que casi no hay más en Japón. Dentro estaba una chica de largos cabellos plateados recostada en un divan, apoyando su cabeza sobre una de sus manos. Al entrar, la chica mantenía la mirada en el piso, pero al percatarse de su precencia volteóa verlas y dedicó una amable sonrisa.
—Tsubaki-chan, que alegría tenerte por aquí.
—Aldric-sama — saludó la aludida mientras se acercaba lo mas que podía al divan y se sentaba en el suelo. Yue la siguió.
Aldric, como le llamó Tsubaki, se irguió en su asiento y acercó su rostro al de Yue para verla mejor.
—Es ella ¿No es así Tsubaki?
—Así es —respondió con orgullo.
Yue contrariada por lo que amabs decían bajó la mirada e hizo una reverencia, algo nerviosa.
—Este... bueno, yo... me llamo Vignettes Yue —se presentó.
—Yue-san —repitió Aldric antes de acercar suavemente una mano a su cara —No tienes por que estar nerviosa, no te haré nada malo ¿Lo ves? no muerdo —ante su propio comentario no pudo evitar una tenue risa.
Acercó mas su mano hasta rozarle delicadamente la mejilla, y al contacto Yue se sonrojó.
—Es lo que le he estado repitiendo todo el camino.
—No es cierto ¡casi no me has dicho nada! —protestó Yue.
Aldric volvió a reir —Es realmente simpatica ¿No Yue-san?
La pregunta teoricamente iva dirijida a Tsubaki, pero a Yue le gustó poderle dar esa primera buena impresión a alguien tan importante como lo parecía ella.
—¿Vienes a que le diga a Yue lo que pasa? —preguntó Aldric con perspicacia.
—Así es, si dejara que Kaori le explicara todo seguramente quedaría hecha bolas como nos pasó a nosotros.
—Ya veo. Por favor Yue toma asiento, esto será algo tardado.
Ella lo hizo obedientemente y entonces pudo percatarse de la suavidad del piso,que era la razón por la que Tsubaki no había nesesitado un cojín. Aquellas alfombras que recubrían el piso debieron haberle costado una fortuna a la familia de Aldric. Y, ahora que lo pensaba y mirandola de cerca, Aldric no parecía mucho mayor que ellas, cuando mucho uno o dos años de diferencia si es que no tenían la misma edad. No se explicaba como era que no se había encontrado con sus padres, a menos que estos ya no vivieran con ella.
—Yue-chan ¿Estás bien? —inquirió Tsubaki moviendola ligermanete del hombro.
—Lo lamento, me perdí en mi pensamiento.
Aldric al verla le dedicó una sonrisa y se dispuso a comenzar.
—No sé que fue lo que te habrá dicho Tsubaki... En realidad esto no es tan serio como parece.
Yue recordó esas mismas palabras de parte de su compañera.
—En realidad, esto no es algo así como una organisación politica... o como nunguna de las que hayas visto antes. Los cuatro vientos, es... algo, que existe desde hace mucho tiempo. Cuatro equipos, compuestos por cuatro integrantes, mas o menos, cada uno, cuyo objetivo principal es despojar al mundo de los espiritus que no hayan la luz, y de algunos otros que están haciendo mal al quedarse aquí.
—No solo nos enfrentamos a espiritus —interrumpió Tsubaki —, también a algunos demonios y a bestias pocas veces. Bueno, eso es lo que nos ha dicho Aldric, aun que por el momento no nos ha tocado enfrentarnos a ninguno.
Yue meditó todo lo que escuchaba, tenía la sensación de que todo esto le era familiar a pesar de estar segura de que no sabía nada de esto.
—Como sabrás —retomó Aldric —Muchas persnas hacen esto al rededor del mundo, los llamados "exorsitas" incluso los curas de las iglesias lo hacen. Lo singular en esto es la transfución. Los conocimientos son pasados de generacion en generacion, y no solos, con ellos también poderes que han desarrollado las pasadas generaciones de los vientos, acomulandose así una gran cantidad de sabiduría sobre el tema y formas de deportar a los espiritus. Tu misma has sido testigo de esto, hace dos semanas...
—Si —interrumpió Yue —por un momento creí haber vivido y presenciado vidas anteriores, como si las tecnicas de alguien mas aparecieran en mi cabeza de repente, es por eso que todo esto se me hace tan familiar ¿Verdad?
Las comisuras de los labios de Tsubaki se curvaron hacia arriba.
—Eres muy lista Yue-chan —rió Aldric.
—Siempre he creído que aprendo rápido.
—Muy bien, entonces continuemos —dijo Aldric, antes de disponerse a continuar —La tecnica de transfución no es perfecta, por lo que es posible que algunos recuerdos y sentimientos se hayan filtrado en tu cabeza, todo es normal. También puede que muchas cosas no las recuerdes, muchas veces pasa que confunden la transfución de pensamientos con una pesadilla o la reacción de el alcohol en su cabeza.
Ante este comentario Tsubaki se sonrojó y ocultó su mirada por un segundo en el fleco de su cabello.
—Comenzarás a recordar poco a poco, o cuando la situación lo amedite.
—Entiendo —replicó Yue, asintiendo con la cabeza, luego acercó su dedo indice a su barbilla. —Si tu sabes eso significa que también perteneces a los Cuatro Vientos ¿No, Aldric-sama?
Un ligero solloso salió de los labios de Tsubaki, y Aldric simplemente agachó la cabeza.
—No, yo... bueno, no lo soy.
—Pero, sabes tantas cosas sobre esto, ¿Como alguien que no sufrió la transfución podría saberlo?
—Verás Yue, yo también veía espiritus de pequeña...
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